jueves, noviembre 23, 2006

 

La Calle de "El Tapao"


Dar un paseo por la ciudad colonial es viajar a través del tiempo igual que el espacio. Uno pisa el pavimento que pisaron los conquistadores, el pavimento que cubre las pistas hechas por los pies de los taínos. Cada paso adelante es un paso atrás. Ando admirando la casa donde Diego Colón soñaba con crecer su dominio, o la casa donde Nicolas Ovando soñaba con aniquilar a los taínos, la casa donde Cortez soñaba con conquistar Mexico y Pizarro con conquistar Peru. Estas casas sólidas y sus fachadas lúgubres se hacen la ilusión de permanencia, mientras ellos que erigieron sus muros y se paseaban ahí de un lado para otro ya han desaparecido hace muchos años; y también yo me pierdo en la niebla de los años que pasan: cada paso me envejece, hago rumbo a mi fallecer.

Se dice de un burgués que vivía durante los años 1500 que le aconteció una desgracia y por la asquerosa mutilación de su cara fue obligado andar con máscara. Las leyendas abundan: se quemó la cara por casualidad, fue acuchillado peleando sobre una mujer, padecía una enfermedad que le desfiguró, era veterano de batallas contra los piratas, o un condenado procedente de Mexico. Este “tapao” enmascarado de hierro nunca se veía de dia, y de noche solía salir a las calles deshabitadas en busca de algo que habia perdido, algo que le perturbía la mente y no le dejaba acostarse de noche en su casa (esta misma que ves ahí en la foto). Repetía su ritual de vagar las tenebrosas calles noche tras noche. Desde entonces, la calle se llamó la calle del tapao. ¡Qué ha debido de padecer! este hombre forastero que vivía en la tierra ajena de una sociedad bien gregaria y chismosa, el lugar mas importante del nuevo mundo, la sede del imperio español. He aquí un hombre que intentaba escapar de si mismo, pero estaba encarcelado de su máscara, de los pesados muros de esa casa, y de las palabras lastimeras de los vecinos. No se sabe qué fue de él, pero los relatos multiplican.

Emigramos por la vida y por los sitios ajenos que otros hacen. Por numerosas que sean, las raices que echamos no detienen nuestro paisaje. Al nacer se nos lleva el turbellino. Estamos envueltos en una inquietud perpetua. Cada paso adelante se nos aleja de lo que buscamos, y el recuerdo de esa pérdida se fija en las cicatrices que atrofian el corazón. Pero adelantar es también descubrir y consolarse de la filosofía. Cuando Cortéz quemó sus naves en la orilla de un nuevo continente, ha debido de morirse un poco en volverse de espaldas al mar caribe donde se distinguió en conquistar Cuba. Con el incendio de esos mástiles de caoba, se agotaron los restos de su vida anterior junto con las materiales que la encerraron. Condenó a su banda de conquistadores, o sea merodeadores, a luchar desesperadamente en la selva desconocida: seis cientos hombres en contra del imperio de Moctezuma. Era un gesto atrevido y típico de ese hombre que sabía que uno no puede estar quieto – hay que seguir adelante, seguir probando, arriesgándose. Nacido en la tierra seca de Extremadura, este hidalgo se puso a atravesar su extensión vacia y no paró, ni siquiera cuando llegó al lluvioso paraiso tropical. La Española no lo detuvo, y el no dejó de viajar. Cortéz reclamó un imperio para España, ¿pero para sí mismo qué reclamó? El privilegio de comprometerse a hacer mas viajes. Aún después de morirse, seguía estar de viaje. Su cadáver fue desenterrado casi diez veces, y viajaba por los siglos entre el Antiguo y el Nuevo Mundo hasta que llegó a su descanso en el año 1947.

viernes, noviembre 03, 2006

 

Primitivo

Durante las elecciones de la primavera, yo trabajé con un equipo de Clave Digital en el cibao, donde el conflicto entre los dos partidos, el PLD (Partido de Liberación Domincana) y el desgraciado PRD (Partido Revolucionario Dominicano) era más fuerte. Mientras el equipo, el cual incluyó el fotógrafo (yo), un periodista y un chofer, se enfocó a la campaña en San Francisco de Macorís, también cubrimos las regiones norteñas hasta Puerto Plata. Las elecciones de la primavera eran muy importante porque la victoria del PLD consolidó su poder y acabó con su enemigo, el PRD, que ahora está derrotado y a la desbandada.

Los eventos de esa temporada no me interesan contar aquí; al contrario, lo que cuento en este relato trata de la forma de racismo que se encuentra en un país que al fondo se compone de un mestizaje completo y por eso se manifesta de manera singular y subtíl.

El equipo constó de un blanco (yo), un mulatto (el periodista), y un moreno de Villa Mella. Éramos una muestra de la población dominicana. Ese chofer era buena gente (como se dice aquí), un hombre viváz, chistoso y a veces pensativo, pero también mostraba todos los rasgos de un individuo de su clase y su barrio, asi que no podía comer ningun comida si no fuera “frito” o la bandera, no podía resistir a la tentación de tirar las piropos más vulgares a todas las mujeres que pasaban cerca – hasta las feas, que le gustaban más – y aunque no era haragán, no pensaba nunca con previsión ni planificaba nada, así que siempre estaba atrasado. Todo su mente se fijaba en su gana del momento actual, un hombre que vivía por completo en el presente. El chofer se llamó, con adecuación, Primitivo.

Tengo una teoría sobre la razón de que estas cualidades prevalescen en los barrios: es que los pobres tienen que vivir de día a día por falta de recursos, y por eso no desarrollan la habilidad de pensar en el futuro, hábito que destaca la burguesía. Uno no conduce al supermercado para comprar un monton de comida; uno camina al colmado y pide un sobre de café, tres platanos, dos huevos, una quarta libra de salami. Uno vive de chele, vive saboreando las migas que le da la vida porque su pan de cada día llega así. La burguesía, en cambio, piensa siempre en mañana y en los años que vienen: vive preparando, planificando, ahorrando. Entonces en cualquier individuo de estas clases sociales se encuentra las maneras que corresponden a sus hábitos y recursos.

Es interesante que dichas cualidades gustan mucho a los gringos que vienen en busca de momentos de ocio y descanso en nuestras playas, porque ellos también están agotados con tanta ansiedad por el futuro. Ellos se preocupan de su plan 401K, su seguro medico, su seguro sobre la vida, su seguro de incendios – su vida actual es una gran postergación. Cuando llegan aquí se deleitan en vivir en el momento y halagan a los dominicanos por su alegria y sencillez, sin darse cuenta que esto también tiene su lado negativo, el cual descubren cuando emplean a los trabajadores en sus casas o sus negocios, y ¡que sorpresa! los brutos no trabajan bien, no llegan a la hora, gastan su salario en una noche de borrachera, y son mañosos.

Bueno, volver sobre el tema, a Primitivo le gustaba ver la pornografía en la televisión de la habitación. Mientras el periodista tenía su propia habitación, yo compartía la otra con Primitivo – claro, fue una señal del rango del equipo: el escritor encima, el fotografo (siempre considerado bruto y inculto) en el medio y el chofer por abajo. No me importaba mucho, y es cierto que prefiero estar con la gente humilde en vez de gente que se preocupa demasiado por su estatu social, asi que me conformé con el arreglo. Además el periodista era un tipo desagradable, muy “desabri’o” como dicen los dominicanos. Nunca he encontrado a un dominicano tan antipático, aunque era muy buen periodista, un verdadero “newshound,” y por su constante investigación incansable logramos publicar mas artículos que los otros equipos del sur y del este. No obstante, el arreglo con Primitivo tenía una sola desventaja: su dicho gusto por la porno. Una noche, después de un día muy fatigoso, él quedó hasta las tres de la madrugada admirando a las chicas telegenicas, y no durmió bastante. El siguiente día, como los demás, tuvimos que salir muy temprano, y Primitivo tardó demasiado en la cama. Sin tiempo para comer, tomar café, ni para bañarse bien, el llegó tarde a la camión nuestra, olvidó de prepararla, olvidó de arrancarla y tenerla lista para que salgamos de una vez, y dejó las puertas abiertas, con todo nuestras computadoras y cámaras adentro. Huelga decir que el periodista se puso enfadado, y en ese momento soltó de su boca estas palabras : “Primitivo, esta condición de negro me tiene muy muy enojado.” ¡Ja, ja! “¡esta condición de negro!” Hay que entender algo: soy de la generación norteamericana que luchó por los derechos civiles de los negros, y tales palabras en nuestros oidos nos asaltan como si fueran la batuta del mayoral. Hablar así en Harlem, el barrio en que vivía por muchos años, es condenar a si mismo a una pela inolvidable. Pero lo interesante fue que Primitivo no se ofendió por estas palabras mordaces; se enderezó y arrancó el vehículo con despacho. Es cierto que mereció la reprimenda, y me imagino que el se dió cuenta de ello, pero se tragó el orgullo. El látigo del mayoral todavía existe, aunque sea de forma verbal.

Una noche estabamos juntos en el hotel, donde todos los periodistas y los políticos se colocaban, y llegó el ex-vice-presidente PLDeísta, Sr Jaime David Fernandez Mirabal, un político consumado y juicioso con instintos muy amigables. Empezó a saludar a todo el mundo en la sala, y no faltó en saludarme a mí por ser el único gringo en la muchedumbre. Se sentó con nosotros porque conocía al periodista y se puso a conversar con él sobre las elecciones. Me hizo el favor de incluirme, al menos por varios gestos, en la conversación, aunque no les prestaba mucha atención mientras comía. Sus guardaespaldas, hombres con caras serias y cuerpos atléticos, lo rodeaban. El ex-vice hablaba de manera muy amistosa, y le prestaba atención a uno cuando uno contestaba, para que supiera que él tomaba en serio sus palabras. Era un hombre listo y atento y no revelaba ni el menor rastro de prejuicio. El te penetraba con sus ojos, los cuales fueron como espejos en que veías tu propio deseo y esperanza.

Primitivo entendió que habia llegado una oportunidad. Antes, me dijo que pensaba en volverse político, y ahora el se encontró con el hombre mas poderoso de su relación, asi que era hora de animarse. El decidió a informarnos de su plan para el mejoramiento de los barrios.

¿Cuánto dinero gastan en las elecciones? Digo yo, si fuera candidato, regalaría todo ese dinero al pueblo, daría un millon de pesos a cada familia y asi acabaría con la pobreza. Los pobres faltan dinero para invertir, asi que les damos el dinero y ya . . .


El periodista se rio entre dientes, pero el ex-vice-presidente lo contestó en serio. Le dijo que no estaba acuerdo con su propuesta porque no creía que regalar dinero a los pobres era un beneficio, pero al contrario, era un desincentivo porque robaba a la gente de su motivo de trabajar y mejorar sus condiciones. Si los pobres no se mejoraran por sus propios motivos, no tendrián autonomía. Primitivo lo escuchó y quedó convencido de que su propuesta estuviera adecuada. El próximo día no perdió la oportunidad de pedirle un favor del ex-vice-presidente: primero, una foto con él (y aquí está); y segundo, que el ex-vice le haga el favor de estar presente con Primitivo en el barrio de Villa Mella para que el aspirante pudiera arrancar su carrera política con su apoyo. (Muy sabio ese Primitivo, porque si el ex-vice no le diera la cita, la foto serviría en su lugar como evidencia de su amistad.) El ex-vice presidente cambió el tema y habló de la necesidad de que los políticos tuvieran como motivo el deseo de ayudar al pueblo.

¿Utópico o realista? Por supuesto, Primitivo no había pensado bien en su propuesta, y por eso pareció ilogica. Pero, ¿quién puede decir que regalar dinero al pueblo no acabaría con la pobreza o al menos mitigarla? Dicen que Alfredo Pacheco gastó unos 90 millon de pesos en su campaña, y todo para llenar las paredes con afiches inútiles y las calles con seguidores falsos (ya que no votaron para él). Pacheco se jacta de su origen humilde y de su residencia en Cristo Rey. ¿No será mejor gastar todo ese dinero en el mejoramiento de este barrio desesperado? ¿y es seguro que regalar el dinero necesariamente roba la gente de su motivación? ¿no es posible que alguna gente lo va a invertir en negocios? ¿Este dinero no puede ser el motivo concreto que da a la gente lo que falta para empezar una nueva vida? Primitivo, por su “condición de negro,” no podía hablar de modo persuasivo, pero tal vez, una sola vez, podemos prescindir de las palabras, las planificaciones, los proyectos de desarrollo, y hacer un gesto tan sencillo y directo que pueda, al menos, acabar con la retórica de los políticos. Tal gesto, al fondo, no es primitivo, aunque sea sencillo; es una señal de la civilización porque, como la virtud antigüo de hospitalidad, sale de la magnanimidad, gran virtud de todos los líderes natos. Quizás al fin y al cabo ese Primitivo no era tan bruto, pero nunca lo sabré porque ya se ve que él ha perdido mi número y no me va a llamar para recoger la foto.

This page is powered by Blogger. Isn't yours?